Desde el mito bíblico de la Torre de Babel, el hombre ha tratado de revelarse con el castigo divino de la pluralidad lingüística que, según las Sagradas Escrituras Dios mismo impuso a la humanidad al tratar de establecer un régimen único en contra de los dictados del Creador. Dios confundió la lengua de los hombres puesto que temió que el hombre fuera imparable si su Justicia no intervenía. El origen bíblico de las lenguas nos conduce inexorable a sostener, pues, la existencia de la lengua primordial o lengua de Adán, que expertos lingüistas han afirmado ser basada en el Álgebra.